El cierre de 2025 dejó en evidencia que el desarrollo territorial del norte de Santiago continúa avanzando, aunque con ritmos desiguales y desafíos persistentes. Sin embargo, a inicios de 2026, uno de los procesos que cobra especial relevancia es el que se vive en la comuna de Renca, donde se encuentra abierta la consulta pública de una modificación parcial a su Plan Regulador Comunal (PRC), considerada estratégica para el futuro del desarrollo industrial y productivo del sector.

Así lo destaca el Informe Urbanista de Enero 2026, elaborado para el Círculo de Empresas Panamericana Norte (CIRPAN A.G.) por BRND Desarrollo Territorial, documento que analiza el estado de los instrumentos de planificación y los principales proyectos de infraestructura que impactarán a comunas como Renca, Quilicura, Colina, Lampa, Conchalí y Huechuraba.

Si bien el informe reconoce que durante el segundo semestre de 2025 comenzaron a observarse señales de reactivación institucional, también advierte que persisten procesos extensos, baja transparencia y definiciones poco claras, factores que continúan afectando la proyección de inversiones y el desarrollo sostenible del territorio.

Planes reguladores: participación como factor crítico

Uno de los ejes centrales del informe es la situación de los Planes Reguladores Comunales (PRC), cuyos avances han sido desiguales. En comunas como Quilicura, Conchalí y Lampa, los procesos de modificación se arrastran desde antes de la pandemia, con información fragmentada y escasa difusión pública, lo que ha limitado la participación efectiva de comunidades y actores productivos.

En contraste, Colina y Renca mostraron avances durante 2025, aunque con desafíos relevantes. En el caso de Colina, la modificación del PRC debe ajustarse a la jerarquía normativa del Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), reclasificando zonas industriales que anteriormente habían sido definidas como “inofensivas” y que ahora deberán reconocerse como Zona Industrial Exclusiva Molesta, manteniendo su carácter productivo pero incorporando nuevos equipamientos.

Renca: un proceso abierto que requiere involucramiento

El caso de Renca es señalado por el informe como uno de los más sensibles y urgentes. Tras la modificación del PRC aprobada en 2022, que alteró de manera significativa las reglas de uso de suelo, el municipio inició una modificación parcial con el objetivo de corregir impactos negativos detectados en áreas productivas.

No obstante, el documento advierte que algunas de las propuestas actualmente en evaluación podrían generar nuevos niveles de incertidumbre para la actividad industrial, especialmente por la apertura de nuevas vialidades y cambios de uso de suelo que afectan la continuidad operacional de empresas y la seguridad jurídica de la propiedad.

En este contexto, el informe subraya que el proceso de consulta pública, vigente durante enero de 2026, representa una ventana clave para la participación activa de empresas, trabajadores y comunidades, permitiendo levantar observaciones técnicas y territoriales que contribuyan a resguardar certezas para el desarrollo económico local.

Infraestructura estratégica que tensiona el territorio

El Informe Urbanista Enero 2026 también identifica una serie de proyectos de infraestructura que seguirán marcando la agenda territorial del norte de Santiago:

Tren Santiago–Batuco, cuyo trazado en superficie desde Renca hacia el norte genera impactos urbanos y ambientales que deberán ser incorporados en la planificación comunal.

Modificación del PRMS, proceso en curso que definirá el futuro de las áreas industriales a escala metropolitana.

Hospital del Área Norte, aún sin localización definitiva pese a compromisos previos.

Nueva Orbital Poniente y Túnel Lo Ruiz, proyectos viales de alto impacto con efectos directos en barrios y zonas productivas, especialmente en Renca y Quilicura.