En el Summit CIRPAN 2026 «IA: la revolución son los datos», Google Cloud, LabLab y empresas socias de gremio de la zona norte de Santiago coincidieron en que la mayoría de los trabajadores ya usa IA, pero pocos están capacitados para aprovecharla. Solo el 3,6% de las empresas chilenas ha logrado escalarla en toda su organización.
Más del 80 % de las grandes empresas en Chile usa inteligencia artificial, pero solo el 3,6 % ha logrado escalarla de forma transversal y con retornos medibles, según el estudio de MAS Analytics citado por . Esa brecha entre usar y obtener resultados fue el eje del Summit CIRPAN 2026 «IA: la revolución son los datos», organizado hoy por el Círculo de Empresas de la Panamericana Norte, CIRPAN A.G., en Duoc UC Plaza Norte.
Al inaugurar la jornada, Andrea Palazuelos, presidenta de CIRPAN, explicó el énfasis de este año: «La IA puede abrir grandes oportunidades, pero su valor aparece cuando entendemos qué información tenemos, qué problemas queremos resolver y cómo usamos esa información para tomar mejores decisiones». Palazuelos planteó que las empresas de la zona norte de Santiago deben ser protagonistas de esta conversación, y que el encuentro buscaba ser útil tanto para las que ya usan IA como para las que aún buscan por dónde partir.
Antonio Rey, director de Duoc UC sede Plaza Norte, dio la bienvenida comparando la inteligencia artificial con un Amazonas de recursos del que la mayoría solo ha visto la copa de los árboles. «La Inteligencia Artificial no viene a reemplazarnos, viene a acelerar nuestra capacidad de evolucionar», afirmó.
La barrera es humana
Para Graciela Tricado y Gustavo Padilla, gerente de tecnología de LabLab, el problema ya no está en las herramientas. «Hoy día la barrera clara no es la tecnología», afirmó Padilla. La dificultad, explicó, es lograr que las personas pasen de tener acceso a la IA a sacarle provecho real.
Tricado advirtió que las áreas de recursos humanos, llamadas a liderar ese cambio, rara vez están en la mesa: según las cifras que presentó, menos del 4% conduce los procesos de adopción de IA en sus organizaciones. Ambos recordaron además que la nueva ley de datos personales también regulará la información de los trabajadores. Como ejemplo de lo que es posible, presentaron una plataforma de cumplimiento normativo desarrollada por un equipo de cinco personas y 15 agentes de IA.
Del piloto al agente
Rodrigo Arancibia, AI Sales Specialist de Google Cloud, llevó la misma brecha a escala regional. Citó un estudio del Foro Económico Mundial y McKinsey según el cual solo el 23% de las organizaciones latinoamericanas genera algún valor económico con IA y apenas el 6% reporta una creación de valor significativa. «La era de los pilotos ya está terminando y hay que pasar a la era de los agentes», señaló. Su hoja de ruta: enfocarse en procesos que generen valor, conectar los datos, capacitar a las personas y contar con gobernanza para gestionar los riesgos.
Casos reales de empresas socias
En el conversatorio de empresas socias, Raimundo Munita, gerente de la ACHS, contó que entregar cuentas de IA de forma masiva no funcionó, pero un programa de 100 «champions» generó 80 iniciativas en cuatro meses. Entre ellas, agentes creados por una enfermera sin formación analítica que redujeron a menos de la mitad los errores en cuentas clínicas. Munita subrayó que la decisión final siempre queda en la persona responsable.
Félix Gallardo, médico veterinario de Kimilab, relató cómo la llegada de la ordeña robótica generó temor entre trabajadores del campo, y planteó que el mayor desafío es superar la resistencia psicológica al cambio. Felipe Solar, director médico de Laboratorio Saval, explicó que en su equipo toda información obtenida con IA pasa por doble revisión, porque «las herramientas no son infalibles».