Yesenia Cisternas, soldadora: “No hace falta ser hombre para poder realizar bien este trabajo”

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Pese a que este oficio está en sus genes -ya que tiene dos hermanos que se dedican a este rubro- esta joven ha tenido que enfrentar el estigma de que la soldadura es para hombres. Éste ha sido uno de sus mayores desafíos, el cual ha podido sortear con mucho éxito.

Con solo 24 años Yesenia Cisternas decidió desenvolverse profesionalmente en un rubro que, a primera vista, está liderado por el sexo masculino. Y es que la industria de la soldadura, está marcada por el estereotipo del “hombre fuerte” acarreando grandes y pesadas herramientas; algo que para muchos, una mujer jamás podría manejar diestramente.

Pero la realidad es muy distinta, ya que cada día se ve un aumento de la participación e interés femenino por capacitarse en industrias como la de la soldadura, lo que se debe a que amplía las posibilidades de encontrar trabajo, escenario ideal frente a un mercado laboral marcado por el colapso en los oficios que son considerados como “tradicionales”.

Lo anterior se ajusta al caso de esta joven, quien decidió capacitarse como soldadora en la empresa INDURA, lugar que le abrió las puertas a un mundo donde se siente muy a gusto y que siempre le llamó la atención. “Yo siempre admiré la posibilidad de ser soldadora, y cuando se me presentó la oportunidad, no lo dudé.”, explica Cisternas, agregando que “luego en INDURA, comencé con mis capacitaciones y pude aprender distintos rubros de la soldadura, ya que me enseñaron a trabajar en áreas como arco manual en plancha y corte con oxicorte, entre otros”.

Derribar los prejuicios

Pese a que Yesenia contaba con el apoyo de su familia, lo cierto es que a lo largo de su carrea como soldadora ha debido enfrentar diversos prejuicios. “No es necesario ser hombre para poder hacer bien este trabajo y he tenido que demostrar que tengo las mismas capacidades que ellos para ejercer las tareas de soldadora. Éste ha sido mi mayor desafío, ya que como mujer me ha tocado recibir bastantes miradas de desagrado, ya que la gente no cree que uno sea capaz de tomar una galletera o cortar con oxicorte, o simplemente manejarse a la perfección en los distintos tipos de soldadura; la reacción habitual es que digan ¡qué va a saber ella si es mujer!”, relata.

Con cinco años de trayectoria como soldadora, esta joven puede jactarse de que jamás le ha faltado trabajo, algo bastante difícil de conseguir hoy en día; lo que demuestra que este tipo de oficio va en alza. “Hace seis meses tuve la satisfacción de crear oficialmente mi empresa de mantenciones industriales, en la localidad de Nacimiento, lo que es fruto de mi superación en el Centro Técnico de Indura (CETI), que fue mi puerta de entrada al mundo metalmecánico”, concluye.

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