Guerra contra la pobreza en EE.UU.

editorial_estrategia_jcmartinez_okEste mes se cumplen 50 años desde que el Presidente Lyndon B. Johnson prometiera la guerra contra la pobreza en ese país.
En 1964, el 19% de todos los americanos y el 23% de los niños era pobre. Hoy, después de haber gastado más de 16 trillones de dólares en diversos programas anti-pobreza, el 15% de los americanos y el 22% de los niños sigue siendo pobres, es decir, casi lo mismo que al empezar esta “guerra”.
La reflexión que hoy hacen los americanos es cómo, en todos estos años, se ha gastado tanto y no se han logrado resultados positivos.
Parece ser que no es sólo cuestión de ineficiencia de las burocracias estatales, sino que todo el concepto detrás de cómo están combatiendo la pobreza está equivocado: la mayoría de los programas se focalizan en hacer más llevadera la pobreza en lugar de crear mayor prosperidad, otorgándole a los pobres herramientas efectivas para “ayudarles a que se ayuden ellos mismos” a salir de la pobreza mediante tres pasos: educación secundaria; no embarazarse fuera del matrimonio; conseguir un empleo y cuidarlo.
En cuanto a la educación, se debe poner los intereses de los alumnos por sobre el de los profesores sindicalizados y otorgar a los padres mayor control con respecto a dónde y cómo gastan su dinero en la educación de sus hijos.
En EE.UU. los niños nacidos fuera del matrimonio están cinco veces más expuestos a ser pobres que aquellos nacidos dentro del matrimonio. Pero muchos de los programas de asistencia social están subsidiándolos: en 1964 sólo era el 6,4% de los nacimientos. Hoy esa cifra es de 41% y en los afro-americanos alcanza a más del 70%.
La asistencia social desacredita el sentido ético del trabajo, sostiene Michael Tanner (Fox News). El mejor camino para salir de la pobreza sigue siendo el empleo. Alguien que recién comienza su vida laboral con un sueldo mínimo (7,5 dólares por hora) constituye el primer paso, sin embargo, los programas de asistencia social pagan hasta US$ 20 por hora, para muchos una mejor opción que un trabajo.
La respuesta a la desigualdad es nivelar hacia arriba y no nivelar hacia abajo sacando de un grupo para darle a otro.
Cualquier coincidencia es pura casualidad.

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