23 Enero 2013

Abrimos nuestra economía para poder exportar y teniendo en cuenta que la principal ventaja de ello sería un aumento de nuestro comercio internacional. Sin embargo, y pese a que hemos conseguido buenos niveles en el sector minero, agrícola, forestal y pesquero, la industria manufacturera presenta un rezago continuo, lo que es preocupante.
Según las últimas cifras reportadas por la Sofofa, la producción industrial muestra en noviembre de 2012 un aumento de apenas un 1,1% con respecto al mismo mes de 2011.
Más del 50% de nuestras exportaciones responden a productos básicos, de poco valor agregado o muy baja sofisticación, y si bien estos han mostrado un auge en los precios, esa bonanza aparentemente podría estar terminando. Al menos en meses pasados se han constatado algunas amenazas a la firmeza de estos precios.
Lo más importante es aprimorar y defender nuestra mano de obra con una política de desarrollo productivo muy activa. Tenemos mucho que hacer en educación y capacitación, hay que crear talento para agregar valor y así conseguir un mejor nivel de remuneraciones.
Una de las principales amenazas a nuestro sector industrial manufacturero es el rezago tecnológico. Esto se resuelve con una política productiva muy relacionada a la política exportadora: adaptar nuestra economía a una moneda que se fortalece a niveles casi insostenibles, especialmente para el sector exportador y el turismo; asegurar la disponibilidad de energía a costos razonables y competitivos; conseguir flexibilización de las leyes laborales; generar un reglamento de inmigración para la necesaria mano de obra proveniente de otros países; incentivar la creación de emprendimientos entre empresas nacionales y extranjeras que nos aporten avances tecnológicos que permitan aumentar el valor de nuestra oferta de productos y servicios, y orientar el gasto hacia obras públicas y de infraestructura, aprovechando la formidable entrada de divisas vía exportaciones e inversión extranjera y, de paso, enfriando el efecto de robustez de nuestra moneda.
Todos estos son temas que el sector privado no controla directamente y son determinantes para que el mercado libre y competitivo asigne los recursos ahí donde establezcamos también los privados y el Estado los énfasis y prioridades como Nación.(*) Columna originalmente publicada en el diario ESTRATEGIA el lunes 21 de enero de 2013.