Estudio revela el bajo nivel de capacitación de los trabajadores chilenos a nivel de educación superior.

Santiago, mayo 2018.- En una reunión desarrollada por la Asociación de Industrias Metarlúrgicas y Metalmecánicas (ASIMET), en conjunto con el Ministro del Trabajo, Nicolás Monckerberg, el Presidente del gremio y del Círculo de Empresas Panamericana Norte (CIRPAN), Juan Carlos Martínez, dio a conocer los alarmantes resultados de una reciente encuesta realizada por el Centro de Extensión de ASIMET. Esta reveló que entre las pymes manufactureras nacionales se verifica un bajo nivel de profesionalismo: el 43% de los empleados no cuenta con estudios superiores. Además, el estudio demostró que sólo existe una penetración del 17% en cargos de Investigación y 35%, en Desarrollo; bajos niveles de conocimientos en digitalización y tecnología 4.0; poca disposición al cambio; y falencias en las mallas curriculares de universidades alineadas a las nuevas demandas del mercado.

Dado esto, Martínez dejó claro que Chile debe capacitar a su capital humano para disminuir las brechas educativas y facilitar la adopción de nuevas tecnologías. Integrar el cambio tecnológico y la colaboración público-privada es un “must” para la empresa chilena, todo en torno a la digitalización, capacitando con el fin de homologar el lenguaje entre las organizaciones y la academia respecto de las competencias con que deben contar los técnicos y profesionales. Todo esto, sobre la base de certificaciones y estándares internacionales.

Por otro lado, la automatización implicará una transformación radical de los empleos menos calificados, principalmente aquellos que se centran en tareas rutinarias como líneas de producción, logística, call centers, etc. Al respecto, existe un estudio de la Universidad de Oxford, de septiembre pasado, que señala que el 47% de los actuales empleos en Estados Unidos serán robotizados en los próximos 20 años.

En el caso de Chile, las proyecciones apuntan a un escenario muy similar. Una investigación de la consultora McKinsey, de 2017, señaló que cerca del 49% de los trabajos asalariados del país – unos 3,2 millones de empleos- arriesgan ser automatizados en las próximas cuatro décadas. A nivel de mercados, en tanto, el estudio calcula que en el rubro de la manufactura el potencial de automatización es del 64%, y de un 52% en la minería.

Finalmente, en el marco del debate en torno a las consecuencias de la automatización, las conclusiones sostienen que hay posturas apocalípticas y otras más conservadoras. Mientras las primeras plantean un escenario nefasto, las segundas apelan a destacar el valor de lo humano en el campo de la Inteligencia Artificial, como una clara ventaja para el hombre.

*Fuente: Diario Estrategia, edición miércoles 9 de mayo, 2018